La escuela

La confrontación con la pobreza y todas sus manifestaciones es una escuela real.
Hay gente que ha tratado de parar el alcoholismo cientos de veces,
cada vez con un cierto éxito, pero finalmente terminan enterrados.
Algunos han recibido ayuda de diferentes servicios sociales,
pero aun se ven en el predicamento de estar fuera del programa debido a sus papeles de identidad.
Hay muchachos, padres y abuelos que han sido abandonados por sus más cercanos parientes.

No existe una solución a estos problemas.
A veces sólo se puede tratar de ayudar a sobrellevar el dolor, la pena y la soledad.

La medicina, las teorías y las terapias, raramente ofrecen consuelo.
Ellos necesitan alguien que les diga “hola”, quien les sonría y haga bromas.
Alguien que tenga tiempo y que haya abierto su corazón para permitirles saber que ellos son valiosos,
alguien que los acepte y respete.